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jueves, 4 de julio de 2013

Medicamentos que pueden afectar tu Rendimiento Sexual


8 tipos de medicamentos que pueden afectar tu rendimiento sexual


En el mes de los enamorados abundan las cenas románticas, los regalos y los encuentros entre parejas. Sin embargo, tus deseos sexuales son bajos y la intimidad se está volviendo un problema. ¿Has pensado que la culpa puede ser del tratamiento que te indicó el médico? Descubre más detalles sobre este tema, y no dejes que el botiquín se meta en tu cama. Si es necesario, habla con tu doctor.
Los medicamentos son armas poderosas que nos ayudan a combatir condiciones tan variadas como la depresiónel colesterol alto o la hipertensión. Pero a veces también pueden afectar tu relación de pareja de distintas maneras, desde reducir la libido o el deseo sexual hasta generar la disfunción sexual.
Esto se debe a que, tanto el deseo como el funcionamiento sexual dependen de condiciones físicas y mentales. Por ejemplo, la libido y la excitación sexual se producen gracias a la interacción de ciertas hormonas, como la testosterona, y otros químicos que produce el cerebro, como la dopamina y la serotonina. Por eso, cualquier medicamento que suprima o interfiera con estas sustancias afectará la forma en que la persona reacciona sexualmente. Entre ellas, por ejemplo, las medicinas que regulan los estados de ánimo o la presión arterial y las que producen síntomas como letargo, confusión, aumento de peso o somnolencia.
Hace poco me visitó una paciente por un control de rutina y me comentó angustiada que desde que su marido se había enterado que tenía presión alta ya no era el mismo en la cama. Ella pensaba que él estaba tan preocupado por los cuidados que tenía que tener desde que le dieron el diagnóstico (que para él eran limitaciones, como dejar de comer sus alimentos favoritos porque eran muy salados), que ya ni le daban ganas de tener sexo.
Pero estaba equivocada. No eran las preocupaciones las que afectaban la vida sexual de su marido, sino uno de los medicamentos que le había indicado el médico. Fue así que le recomendé que lo visitara nuevamente para revisar las medicinas que había empezado a tomar y que buscaran nuevas alternativas para mantener la presión a raya sin modificar su libido.
A ti podría pasarte algo parecido, aunque tu presión esté en buenas condiciones, pues los medicamentos para controlar la hipertensión no son los únicos que pueden tener este efecto. Por eso, si notas que tus deseos o tu desempeño sexual no son los mismos, y no hay ninguna causa aparente, fíjate si estás tomando alguna de las siguientes medicinas:
Antidepresivos, ya que algunos pueden retrasar la respuesta sexual y dificultar llegar al orgasmo.
Ansiolíticos, que combaten la ansiedad pero algunos también afectan el deseo y el desempeño sexual.
Anticonvulsivos (se indican en casos de epilepsia), algunos pueden causar disfunción eréctil en el hombre y sequedad vaginal en las mujeres.
Antihistamínicos o antialérgicos, ya que, en algunas personas, disminuyen la sensibilidad, la excitación sexual y hasta pueden causar disfunción eréctil o incapacidad para llegar al orgasmo.
Relajantes musculares, que algunas veces también pueden impedir que quien los toma alcance el clímax.
Analgésicos incluso los de venta libre en dosis elevadas y/o pequeñas cantidades de los narcóticos (como la morfina y la metadona) en algunas personas, pueden interferir con la habilidad de desempeñarse sexualmente.
Algunos medicamentos para bajar la presión alta y los diuréticos, que ayudan a controlar tu presión arterial, en algunas personas, pueden interferir en el encuentro sexual.
Algunos medicamentos que se usan para el tratamientos del cáncer, de la enfermedad de Parkinson y de la acidez estomacal, en algunas personas.
Si tú o tu pareja están tomando alguno de los medicamentos de esta lista, consulten a su médico sin pena. Quizá se pueda disminuir la dosis, sustituir por otro medicamento o buscar una solución diferente. Lo importante es que lo consulten con su médico o con un especialista y que nunca dejen de tomar un medicamento recetado sin autorización del médico.
Si has notado disminución en tu interés o deseo sexual o disfunción sexual y estás tomando alguno de los medicamentos, quizá hayas identificado la posible causa, aunque recuerda que puede haber otras causas como la enfermedad cardiaca o la diabetes. Sin embargo, independientemente de la causa, frecuentemente hay solución. Lo importante es que ahora tienes más información y sabes que sea esta u otra la causa, se puede encontrar una solución para que puedas a volver a gozar y a disfrutar de una vida sexual segura y saludable. ¡Anímate!


viernes, 2 de septiembre de 2011

Pérdida de deseo sexual e impotencia

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viernes, 02 de septiembre de 2011
Mis queridos lectores, espero que la mayoría de ustedes hayan podido disfrutar de unas merecidas vacaciones; y a los que se vayan ahora, ¡pues a disfrutar! Esta vez quería compartir con todos ustedes un tema que cada se ve con más frecuencia en la consultas por internet: los problemas relacionados con el deseo sexual y la erección combinados. Es muy importante identificar bien cuál es el problema más importante que predomina, para no fracasar en el tratamiento. Lógicamente, cuando a alguien no le gusta correr, no se hace participante en maratones. Pues algo parecido pasa con la erección y el deseo sexual. Cuando existen problemas de erección que no permiten llegar al

viernes, 26 de agosto de 2011

Eyaculacion Precoz pedire ayuda?

El verano es un tiempo propicio para mejorar la 'media anual' de relaciones sexuales. Siempre se tiene más tiempo, menos estrés y suele haber más oportunidad.
Son millones de personas en nuestro país las que padecen de problemas en el control de su eyaculación. Muchos hombres y sus parejas sufren 'en silencio', y son pocos, aún, los que se animan a buscar ayuda médica.
La cifras exactas son difíciles de concretar, pero una proporción considerable de hombres tiene eyaculación precoz, ya que las estimaciones de la prevalencia han oscilado entre el 3% y el 20%, según la definición utilizada. De acuerdo con Althof, el uso de una definición estricta  -un tiempo menor al minuto desde la penetración hasta la eyaculación- da lugar a una prevalencia del 2% al 5%. Pero no es menos cierto que muchos hombres no se quejan del tiempo solamente sino, sobretodo, de la falta de control; es decir, no poder decidir en qué

martes, 16 de agosto de 2011

adictas al vibrador

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15 de agosto de 2011
La Universidad de Indiana revela que el 53 por ciento de las mujeres y el 45 por ciento de los hombres de entre 18 y 60 años usa consoladores. la Unión Europea alerta de los posibles efectos nocivos de alguno de sus materiales Está dispuesto las 24 horas, no pone pegas a nada, y jamás tendrá un gatillazo. El orgasmo está garantizado. Y no se trata del amante perfecto, pero se le asemeja. Porque el vibrador puede ser un gran amigo en tiempos de «necesidad» o bien para tener las primeras experiencias con el propio cuerpo y conocer mucho mejor lo que nos gusta y lo que no.

Tanto es así que el 53 por ciento de las mujeres y el 45 de los hombres de entre 18 y 60 años los utiliza. Lo dice el primer estudio elaborado al respecto, realizado en la Universidad de Indiana y publicado en el «Journal of Sexual Medicine». Sin embargo, este

jueves, 7 de julio de 2011

LOs HOmbres no son Hipocondriacos, en Verdad se Enferman mas

Los hombres no son hipocondríacos, en verdad se enferman más PDF Imprimir E-Mail
 junio de 2011
Cuando se trata a resistir enfermedades, los hombres parecen ser el sexo más débil y ahora un nuevo estudio parece comprobarlo. Durante mucho tiempo se ha sabido que, cuando hay virus en el ambiente, los hombres estornudan y caen enfermos en la cama, pero las mujeres continúan con sus labores a pesar del resfriado o la infección.
Ahora, sin embargo, investigadores de la Universidad de Queensland, en Australia, descubrieron que ellos no son hipocondríacos. Lo que ocurre es que ellas son mucho mejores para defenderse de las enfermedades.
El estudio con voluntarios sanos encontró que

jueves, 7 de abril de 2011

Ansiedad sexual, un problema de presión

Los miedos, las dudas, las preocupaciones… pueden provocar problemas de disfunción sexual

El sexo es un arma de doble filo. Por un lado y si es placentero, lubrica la relación entre una pareja y la eleva unos cuantos niveles; por otro lado, y si no es satisfactorio, puede convertirse en fuente de problemas e incluso ser motivo de ruptura. Es quizá por la importancia que damos a las relaciones sexuales que algunas personas sienten una presión excesiva a la hora de practicarlas. Miedos, ansiedades, presiones, dudas, falta de comunicación… son factores que merman la capacidad de disfrute de una pareja en la cama. En este sentido encontramos la ansiedad sexual, un tipo de trastorno en el que la persona está demasiado preocupada por las relaciones sexuales. Esta preocupación puede darse por diferentes motivos aunque todos tienen un aspecto común: causan disfunciones sexuales que pueden llegar a ser persistentes. ¿Cuáles son estos motivos? Aquí tenemos unos cuantos ejemplos:

La preocupación por un posible fracaso sexual es uno de los principales motivos de ansiedad sexual
-Preocupación por un posible fracaso sexual: uno de los motivos más comunes. Añade una presión innecesaria en la persona e impide que ésta pueda disfrutar de las relaciones.
-La influencia cultural y la educación represiva: haber crecido en un ambiente en el que se trata el sexo como un ‘tabú’ puede influir de forma negativa en nuestras relaciones.
-Actitudes negativas y perjuicios hacia la sexualidad
-Miedos y falta de información sexual: La falta de información suele acarrear dos posicionamientos contrapuestos; por un lado el miedo excesivo por desconocimiento y por otro la relajación o confianza excesiva, también por desinformación.
-Miedo al embarazo
-Falta de habilidades sexuales y prácticas sexuales inadecuadas.
-Factores emocionales: como la depresión o el miedo a perder el control.
-Inseguridad hacia uno mismo, problemas de autoestima: un aspecto que influye desde el primer momento, por ejemplo, con los complejos y la vergüenza que sentimos al vernos desnudos ante otra persona.
-Problemas en la relación de pareja: entre los que encontramos los resentimientos y la falta de comunicación.
-Circunstancias inadecuadas: lugares, momentos, situaciones…
Solucionar este problema no es tarea fácil. Lo primero que hay que hacer es intentar ponerle remedio nosotros mismos: relajarnos y hablar con nuestra pareja nos será de mucha ayuda. Pero si los problemas persisten existen terapias sexuales dirigidas a disminuir la ansiedad a través de una adecuada educación e información. Estas terapias ayuda a disminuir los miedos, los prejuicios y el rechazo que podamos sentir hacia nosotros mismos. En cualquiera de los casos, se trata de romper un círculo vicioso en el que la ansiedad sexual provoca un fracaso en la relación sexual, este fracaso una disfunción sexual que nos vuelve a llevar al inicio: a la ansiedad sexual. Romper con esta rutina es básico para salir de ella.

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